EL AVISO DE HURACÁN
En 1900 el meteorólogo I.M.Cleen utilizó un caballo para
comunicar un aviso de huracán, algunas personas le hicieron caso pero otras no,
desde entonces los medios de comunicación han mejorado.
El Centro Nacional de
huracanes es el encargado de pronosticar y trazar el desarrollo de los huracanes
en el Atlántico para lo que utilizan
tres métodos principales para seguirlo. Hasta que el satélite se desarrolló
en 1960 no había forma de saber la trayectoria de los huracanes. Anteriormente
una isla o un barco eran azotados por un huracán sin ningún aviso pero ya no
ocurre.
Fotografías tomadas cada 30 minutos no solo determinan donde
está el huracán, sino como se mueve, además se puede estimar cuan fuertes son
los vientos y cuanta lluvia puede producir.
Cuando el huracán se acerca a tierra el aviso de
reconocimiento viaja al huracán. Estos caza huracanes toman medidas importantes
de viento, presión, temperatura y humedad a diferentes niveles dentro del
huracán. Finalmente cuando el huracán está a 200 millas cerca de la costa el
radar meteorológico empieza a mostrar el sistema. El radal fue instalado en los
años 50’s y no fue hasta entonces que se supo de la banda espiral alrededor de
los huracanes.
Cuando hay una amenaza de que azote un huracán el de huracanes
emite una vigilancia de huracán. Usualmente, cubre un área amplia y le da a
conocer al público y a los organismos del gobierno la situación prevaleciente.
Cuando esta amenaza es inminente emite un aviso de huracán para un área más
reducida y especifica de la costa. Los meteorólogos tratan de dar el aviso con
por lo menos 24 horas de anticipación, pero a veces sólo se pueden dar con 12
horas o menos.
Cuando hay un aviso, las personas deben tomar medidas de
acción inmediata. Modelos de computadora avanzada han ayudado a mejorar los
pronósticos de huracanes pero se espera que sigan mejorando.
Los huracanes se mueven en la atmósfera de la misma manera que las tablas de madera
fluyen en los ríos. Nosotros tenemos ríos en la atmósfera pero la diferencia entre los ríos de la
tierra y los de la atmósfera es que en
la atmósfera los ríos no tienen orilla
por lo tanto los ríos se mueven.
Debido a la gran incertidumbre que existe en los pronósticos
el tiempo que se necesita para emitir un aviso y el área tan pequeña que será
afectada mucha más personas de lo que parecería ser necesaria van a ser
desalojadas al final de un huracán.
Muchas personas dicen que con todos los satélites que
tenemos ahí arriba deberíamos hacer un buen trabajo. Todas las noches las personas
ven los satélites y le damos color. El mito dice que con todos esos
instrumentos debemos hacer un buen trabajo observando, pero los satélites nos
dicen lo que está ocurriendo ahora, no hacen los pronósticos.
Los meteorólogos hacen todo lo posible por delinear cuales
son los daños asociados a huracanes y cuándo y dónde van a azotar, pero es
cuestión de cada individuo y comunidad el tener planes de acción preparados
para cada zona vulnerable a los huracanes y es cuestión de cada individuo y
comunidad llevar a cabo esos planes cuando se emiten estos avisos de huracán.
Yo no soy opuesto al desarrollo de las zonas costeras, lo
que si no queremos que estas se conviertan en trampas mortales y eso es lo que
parece que está haciendo. Hay muchas personas que viven en áreas bajas y en
islas alejadas que no van a tener mucho tiempo para desalojar desde que se
emite el aviso.
Los huracanes son parte de la naturaleza, ayudan a
distribuir el calor de la tierra y en ocasiones llevan lluvia a áreas. Son las
personas las que se han mudado cerca de playas y ríos donde se han nivelado
terrenos, es nuestro amor por la playa y el rio lo que ha agravado el problema
de los huracanes y que no ha resuelto con construir muros de contención ya que
podemos controlar los huracanes lo mejor es aprender a vivir con la amenaza.


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